Sobre este blog

Este espacio surge como una herramienta para hacer orientación.

Buscar, preguntar, investigar son acciones que perseguimos para tomar posiciones y decisiones personales en el campo académico-vocacional.

Sus destinatarios principales son profesores y alumnos.

Esperamos dirigirnos en ocasiones a padres y madres y a otros profesionales de la orientación.

También nosotros queremos aprender





domingo, 27 de octubre de 2019

Conectados

Hola otra vez, en esta ocasión presentamos un cuestionario dirigido a nuestro alumnado de primero de la ESO, otra vez de forma anónima, queremos preguntar a los chicos y las chicas más jóvenes sobre sus usos de los dispositivos móviles y las redes sociales en Internet. Confiamos en que esa información nos guíe en próximas actividades. Pincha aquí si quieres acceder al cuestionario y responderlo, inicialmente lo publicamos para que los tutores de los seis grupos de primero puedan utilizarlo en clase. Es un tema que empezamos a investigar hace diez años, cuando todavía se usaba Tuenti... ¿Os acordáis? En aquél momento realicé un trabajo para CEAPA en el que tratamos estas cuestiones en el entorno familiar. Han pasado cosas, pero los móviles vinieron para quedarse y ampliar usos y accesibilidad para todos.

martes, 15 de octubre de 2019

Aterrizar en 2ESO

Hola otra vez, hemos elaborado un cuestionario utilizando las herramientas de google para saber algo sobre cómo se está dando la acomodación a 2º de ESO. Por favor, entrad en el siguiente link y responder a las siguientes cuestiones.
https://docs.google.com/forms/d/1jHANfAZUJp3WDTESYuAw6yFOsZZCYLOaT_9ahB8FZYw/edit

Volvemos a las andadas

Hola a todas y todos, ocho años después recuperamos un instrumento de orientación para un nuevo lugar. Ahora desde el IES Gabriel Cisneros, en Parque Coimbra. Distrito 5. Retomaremos materiales, opiniones y sugerencias para orientarnos en esta red vial que es el tránsito por la secundaria. Bienvenidos

lunes, 10 de octubre de 2011

Sobre la elección de delegados

Toca, como cada inicio de curso, algo que puede parecer una rutina más y que sin embargo tiene una clara importancia tanto en el día a día del centro como en el proceso de aprendizaje de los chicos y chicas: la elección de delegados.

El curso pasado, en la Comisión de Coordinación Pedagógica se revisó el papel de los y las delegados. Y se señaló que eran una figura clave para regular la convivencia en el centro y contar con un adecuado clima escolar.

Querríamos que también este año el proceso de elección de delegados fuera entendido como lo que es: un ejercicio de democracia escolar. El hecho de representar y de sentirse representados a través de procedimientos democráticos se hace habitualmente próximo para muchos de nuestros alumnos y alumnas por primera vez en el aula. Es eligiendo delegado o delegada como muchos de nuestros chicos y chicas experimentan el derecho a elegir y ser elegidos cumpliendo una función de representación.

Esta función resulta crítica para la forma en la que se establece la convivencia en el centro. Contar con personas que puedan transmitir información, explicitar problemas, proponer salidas a conflictos entre nuestro alumnado resulta fundamental para el clima escolar. Desde ahí es importante subrayar el valor de este papel que nuestra normativa reconoce y al que atribuye funciones importantes en la vida del centro.

Para facilitar un trabajo sosegado y productivo desde la tutoría de esta cuestión hemos elaborado unos materiales para tutores que incluyen contenidos diversos: se incluye lo que nuestra normativa (RD de organización de centros 83/96) atribuye a los delegados de alumnos; se hace referencia a lo que es y no es esta función de representación; también incluimos un cuestionario para sensibilizar a nuestro alumnado y por último el acta que el centro utiliza para formalizar la realización y los resultados de la elección.

Esperemos entre todos que este año los representantes del alumnado puedan alcanzar un papel más determinante en la vida del centro y colaborar activamente en la dinamización de nuestra comunidad educativa.

jueves, 6 de octubre de 2011

Retomamos: octubre de 2011

Comenzar un nuevo curso es volver al mismo lugar (septiembre) y ponerse en la casilla de salida. Muchas veces nos creemos que por haber pasado por un sitio ya lo conocemos y es posiblemente esa actitud la que nos impida aprender y poder percibir de otra manera lo que vivimos y lo que nos ocurre.

Frente a una posición lineal donde lo aprendido ya no hay que tocarlo, proponemos una forma de pensar en movimiento que nos ayude a re-pensarnos y re-visar la experiencia. Desde preparar clases a ocupar otra vez el aula (o como yo, volviendo a abrir el blog un curso más) nos podemos situar en posiciones en las que podemos no exponernos, guardarnos, protegernos ante lo que viene de nuevo o abrir campo y enfrentar una situación que resulta desconocida, donde lo imprevisible es una condición necesaria para aprender y cambiar.

Esto es transferible a diversas actuaciones educativas: desde el pensar la actividad orientadora o la ubicación en un centro educativo como algo sabido y controlado a retomar la enseñanza de una asignatura sin volver a abrir el libro porque nos la “sabemos”. Para los chicos y chicas la cuestión está en hacer un curso más o decidirse a ajustar rumbos y definir objetivos: enfrentar los nuevos retos escolares de 3º de eso; conseguir desenvolverse de un modo distinto, más franco y fluido, con los otros chicos y chicas;

Pensando que un nuevo curso es otra vez exponerse a nuevas oportunidades para aprender, colocamos algunos viejos materiales para tutores. Uno sobre técnicas de estudio que pretende recoger los enunciados generales de una forma dialéctica de pensar el aprendizaje escolar remitiendo a ciertas prácticas, hábitos y actitudes que pueden ser beneficiosos para trabajar los contenidos académicos. Acordamos junto a los tutores de 3º y 4º que se podía organizar un módulo de trabajo con 3 sesiones: la primera desarrollando los contenidos del díptico con los alumnos, deteniéndonos en cada grupo en las cuestiones que consideremos más importantes o en aquellas dificultades que el alumnado del grupo muestre de forma más significativa. Una segunda sesión incluiría la aplicación de un cuestionario (incluido en el material) y trabajar sobre la organización de tiempos y materias partiendo del horario establecido para cada grupo-clase. La tercera sesión se dedicaría a trabajar sobre las respuestas del alumnado al cuestionario que se hizo en clase la semana anterior, atendiendo a las dificultades más relevantes que presenten los chicos y chicas.

El otro es un material sobre la ESO destinado a facilitar la comprensión de sus fines y su organización. Se trata de un documento breve que pretende recoger los principios y los criterios que sostienen la educación secundaria como parte de la Educación Básica.

Esperamos que sea un año provechoso para todos y que también este nuevo curso podamos aprender mientras hacemos camino. Seguimos.

miércoles, 27 de octubre de 2010

PONDERACIÓN DE OPTATIVAS PAU 2011

La nueva PAU incluye la posibilidad de poder realizar, junto a la prueba general, una prueba específica que incluye ejercicios de las materias optativas. Esta segunda parte es electiva para quienes se presentan y permite subir la puntuación personal de forma variable en función de los resultados y un sistema de baremación distinto para cada universidad. A mediados de Octubre se publicaron los criterios cuantitativos con la que las universidades madrileñas van a ponderar cada materia el próximo curso 2011-2012. Podéis consultar la tabla pinchando aquí, en la página del Espacio Madrileño de Educación Superior (www.emes.es) .

Hace un tiempo se pensaba que presentarse a la parte específica era algo innecesario para el acceso a muchos grados, se suponía que era una situación exclusiva de aquellos estudios que tenían una fuerte demanda entre los nuevos universitarios. La situación es realmente otra. En los últimos años se ha incrementado de una manera significativa el número de personas que quieren acceder a la universidad y las notas de corte han sufrido una importante subida.

Ahora podemos pensar que la prueba específica se ha convertido en una prueba obligatoria para muchos estudios de grado y hay que pensarse muy bien los riesgos que supone dejar de prepararse o no presentarse a alguna de estas materias. Aumentó la competencia para entrar en la universidad (a nuestro juicio es algo que tiene más que ver con la situación económica actual que con la reforma Bolonia) y eso implica medir bien las energías y ajustar expectativas desde mucho antes.

Antes se podía decidir semanas antes qué optativas afrontar en la PAU. En estos momentos la estrategia es probablemente otra: meses antes hay que decidir cuál es la apuesta. Incluso en ocasiones es necesario anticipar la decisión midiendo muy bien qué optativas se escogen en 1º de Bachillerato.

Como propuesta general, de cara a la PAU, creemos que es importante aclarar cuál es el nivel de expectativas de cada alumno con su bachillerato y tomarlo de la misma manera que un entrenamiento deportivo: es difícil que un atleta se sorprenda con su marca en un campeonato, lo más frecuente es que antes de hacer la salida ya sepa en qué intervalo va a quedar su resultado. De la misma manera, haciendo esta lectura interesada de los dos años de Bachillerato, la PAU no es más que una prueba ensayada y entrenada a lo largo del Bachillerato. Desde ahí lo que nos parece congruente es que uno apueste por ganar y conseguir el resultado que mejor colocado lo deje para pode elegir con sensatez y libertad su futuro formativo.

martes, 12 de octubre de 2010

Madres y Padres, bienvenidos

En primer lugar nuestras palabras deben ser de reconocimiento a aquellos padres y madres que han ordenado sus agendas o reorganizado sus quehaceres para poder estar con los educadores de sus hijos una tarde entresemana. Y nosotros creemos que el esfuerzo merece la pena por lo importante de poder contar con los otros, por entender el valor de la colaboración entre las familias y el centro educativo.

La tarea no es sencilla: llegan a nuestro centro chicos y chicas de doce años que en poco tiempo, dentro de cuatro años más, abandonarán el sistema educativo obligatorio. Ellos podrán decidir si siguen estudiando, si buscan trabajo… En todo caso el compromiso social de educar a estos alumnos terminará con la escolaridad obligatoria. Hace un par de semanas nuestro jefe de estudios, en los actos de acogida a los alumnos de 1º de ESO les transmitía su deseo de que muchos de ellos siguieran con nosotros aquí más años, que continuaran cursando bachillerato en nuestro instituto.

En estos años nuestros alumnos, vuestros hijos e hijas van a realizar aprendizajes importantes. En primer término es sencillo pensar en los contenidos académicos: el dibujo, la geografía, la química o la ética son campos del acerbo cultural que la escuela sistematiza y nuestra sociedad lega a los más jóvenes para que puedan usarlo en su mundo, en situaciones futuras. Junto a estos contenidos queremos destacar la importancia de lo que nuestros chicos y chicas van a aprender en el plano de los procedimientos: es posible que olviden algunos ríos o que dentro de unos años deban reaprender el mecanismo para hallar una raíz cuadrada.

Pero junto a esto su experiencia escolar puede brindarles otras importantes situaciones de aprendizaje, anticipar, organizarse su material y prevenir las tareas; desarrollar hábitos de trabajo diario; aprender a formular preguntas que puedan ser respondidas por otros, profesores o compañeros; trabajar en equipo; desarrollar criterios de organización lógica y arriesgar hipótesis y respuestas ante las preguntas del profesorado; manejar la tensión que generalmente acompaña la situación de verse examinado, aunque no sea a uno a quien evalúan, sino más bien sus conocimientos adquiridos a base de trabajo y rigor personal.

Y nos queda un tercer plano que no es el menos importante, en las aulas nuestro alumnado, vuestros hijos e hijas van a aprender un poco más a ser ciudadanos. En los códigos de intercambio, la aceptación de las relaciones de autoridad y poder, la experiencia de convivir, organizarse y pactar con los iguales, la posibilidad de responder críticamente a las situaciones sociales escolares, se van a dar situaciones de aprendizaje valiosas tanto individualmente, por lo que cada chico y cada chica se lleve personalmente, como en un sentido social, es necesario para nuestra sociedad que nuestros jóvenes puedan asumir, criticar y renovar los códigos de relaciones sociales que los mayores sostenemos y con los que nos es posible convivir en un marco democrático.

Este importante e inmenso trabajo requiere de la participación y el compromiso de muchas personas. En concreto entendemos que las familias y los centros educativos son espacios imprescindibles para llevar a cabo este proceso de manera exitosa. Y aquí surge una necesidad imperiosa: estamos condenados a entendernos. Y afirmamos esto con la clara percepción de que entenderse no es fácil pero no hacerlo tiene costes enormes. Y aquí, en nuestra opinión, sostenemos que tener interlocutores, compartir tareas y asumir responsabilidades colectivas no tiene porqué ser lo mismo que transigir a toda costa, asumir una posición de aceptación sin crítica o estar de acuerdo con todo lo que los otros hagan. Bien al contrario defendemos que educamos mejor si conseguimos estar cada uno en nuestro sitio, entendiendo y aportando desde perspectivas distintas que en ocasiones van a sumar y en otras a ajustar en un proceso tan delicado como complejo. Hace falta una visión “binocular” en la que la combinación de distintos puntos de vista pueda generar perspectiva y dar profundidad a lo mirado.

Creemos además que sólo somos eficaces si estamos en nuestro lugar y ello supone muchas veces aceptar las condiciones y los límites de nuestro papel no para quedarnos resignadamente inactivos sino para poder jugar con firmeza y utilidad nuestras bazas y estirar al máximo nuestra capacidad de influencia educativa. Se ha extendido entre nosotros en las últimas décadas una cierta sensación de impotencia y poca eficacia que querríamos contestar. Es cierto que, también hoy, educar es una tarea difícil pero no lo es menos que en nuestra realidad el empeño y la voluntad para hacerlo es bien distinta a la de otros momentos históricos en los que se esperaba que los chicos crecieran y se educaran solos. No creemos que sea una cuestión de nuestra época el que los padres y las madres dedicaran muchas horas a conseguir sostener económicamente a su familia. La expresión “trabajar de sol a sol” no la inventamos nosotros. Tampoco creemos que los actuales padres presten menor atención a sus hijos e hijas, no tenemos más que comprobar cómo son excepcionales los padres y madres que no devuelven las llamadas del Instituto. Bien al contrario, cada vez es más frecuente que empecemos el curso con docenas de visitas de padres y madres preocupados que vienen a contarnos lo ocurrido con una enfermedad familiar, un problema de conducta que puede afectar al aula o que simplemente quieren tomar un contacto preventivo con los nuevos profesores de sus hijos e hijas. Y pensamos que esto está bien no sólo por el valor intrínseco que la educación tiene para los integrantes de nuestras jóvenes generaciones. Creemos que también es importante para los tiempos que corren, en los que la dificultad en el empleo y la crisis financiera está llevando a miles y miles de chicos a pensar que la formación académica es un recurso de supervivencia fundamental en un momento en el que el acceso al empleo y las condiciones laborales se han endurecido y empobrecido. Cuando, como ahora, formarse se convierte en una herramienta para el desarrollo personal y para aumentar la seguridad laboral.

En todo esto el departamento de orientación puede ser en ocasiones de una cierta ayuda. Nuestras tareas se dirigen a promover apoyo a quienes presentan dificultades de aprendizaje y desarrollo escolar; impulsar las actuaciones del centro en el plano tutorial; y promover actividades que promuevan la orientación vocacional de nuestros chicos y chicas. Según el artículo 91 de la Ley Orgánica de Educación es tarea de todo educador la actividad orientadora. No sólo orienta en un Instituto el orientador. Esta tarea se distribuye entre todos los docentes y tiene un peso especial en la figura del tutor. El departamento está compuesto por diversos profesionales especializados en la atención a la diversidad, que intervienen en programas específicos como el de integración, el de educación compensatoria o el de diversificación curricular. También se integra en nuestro ámbito el aula de enlace, que ofrece un espacio para aprender castellano al alumnado de incorporación tardía en nuestro sistema educativo.

Trabajamos bajo la coordinación de la jefatura de estudios y nuestro trabajo de comunicación y colaboración es constante con la dirección del centro. Desde el punto de vista funcional nuestra relación más estrecha es con los tutores, que siguen individual y grupalmente la evolución y el aprendizaje de nuestro alumnado.

Decían los antiguos que el pedagogo era aquella figura que era la responsable de llevar a los niños y las niñas a los maestros, su función era acercarlos al saber de los educadores. Nosotros asumimos esta función e intervendremos a pedido de padres y profesores, a iniciativa del alumnado o por nuestra propia iniciativa. Nosotros queremos proponer una forma de cumplir ese fin preventivamente, trabajando sobre indicios y preocupaciones, no condicionándonos por los problemas definidos y consolidados. En este sentido queremos ofrecer nuestra colaboración para trabajar con los padres y madres, dentro de nuestras posibilidades, en cualquier circunstancia que ellos entiendan como inquietante y que desde ahí busquemos formas de tranquilizar (por que no pase nada), de seguir investigando (acompañando o evaluando las situaciones de aprendizaje), de intervenir escolarmente (proponiendo medidas educativas ordinarias o extraordinarias) o de sugerir formas de ayuda comunitarias, organizadas desde otros servicios o instituciones de atención a la infancia y la familia. Pretendemos que todo este abanico componga nuestro campo de trabajo y buscamos colocarnos como agentes colaboradores de la actividad educativa. Proponemos un trabajo conjunto en el que contamos con el compromiso del profesorado del centro y de las familias de nuestros alumnos y alumnas.

Nos toca, contemplando las peculiaridades de cada nivel, tratar de señalar las cuestiones más significativas que a nuestro juicio deben guiar las formas de colaboración centro-familia en la ESO. Pensando en el primer curso de secundaria, creemos que resulta fundamental buscar formas de aprender y de conocerse. El paso al Instituto conlleva condiciones nuevas en las que nuestros nuevos alumnos han de aprender a desenvolverse de manera efectiva: respondiendo a las propuestas de sus nuevos profesores y materias. Creemos que primero es un curso de adaptación al nuevo medio que requiere de tiempo para ajustar y responder adecudamente; pero a la vez es preciso empezar a responder desde el primer día. Por ello creemos que es importante no dormirse ni agobiarse, es importante buscar el ritmo adecuado (cada chico y cada chica tienen el suyo) para seguir avanzando y ajustando lo hecho a las nuevas formas de educar que implican la educación secundaria. También creemos que hay que estar atentos desde el plano familiar a los nuevos cambios que pueden solaparse con los de la estructura escolar. Los chicos y chicas van encontrarse con mucha más autonomía y un nivel de exigencia mucho más comprometido en el Instituto, van a tener que resolver muchas más cuestiones por su cuenta y han de aprender a medir los esfuerzos necesarios para alcanzar los objetivos propuestos en cada materia. Un control regular y desde una cierta distancia en el ámbito doméstico puede ayudar a encauzar esta nueva forma de rendimiento escolar y reducir los márgenes de error que los chicos y chicas puedan manejar.

Con respecto al segundo curso de la ESO, creemos que es un año de consolidar y seguir con las adquisiciones escolares, dominando con más soltura y eficiencia la tarea y en un plano más amplio, ser cada vez mayor. En las situaciones en las que los aprendizajes escolares se dan sin dificultad, los chicos y las chicas van a poder comprobar cómo pueden fijarse nuevos niveles de exigencia y alcanzar nuevas metas. También verán cómo pueden organizar su vida personal para complementar las actividades escolares con otras (lúdicas, deportivas, familiares…) sin problema. Aquellos que encuentren dificultad en manejar los niveles de exigencia han de replantearse su forma de trabajo (no sólo su tiempo de estudio) y deberán adquirir métodos y estrategias de aprendizaje autónomas, que permitan adecuar su ritmo de trabajo a las exigencias del nivel. Este es un momento importante para valorar la continuidad o no de los estudios por vía ordinaria, será también al finalizar el curso el momento de buscar vías alternativas (PCPIs, Diversificación…).

Repasar las posibilidades del paso de un curso a otro nos hace recordar otra realidad escolar, que afecta a un número pequeño pero significativo de estudiantes: las llamadas no promociones o repeticiones. Sabemos que esta situación se da por no haber superado unos mínimos de aprendizajes y su principal virtud es dar a estos chicos y chicas una oportunidad más para aprender lo que no aprendieron en el curso pasado. De esta manera repetir exitosamente implica “no repetir” lo que ocurrió el año anterior. Ingenuamente muchas veces nuestro alumnado piensa que al repetir todo es más fácil, se trata de volver a hacer lo del curso anterior. Bien al contrario, lo que está enfrente de su futuro es hacer lo contrario de lo que hicieron, enfrentar de una manera bien distinta sus dificultades para enfrentarse con la tarea escolar y resolver adecuadamente algo que el curso anterior no supieron hacer suficientemente. Anímicamente es difícil afrontar una repetición: uno (o una) no “pasa” se queda con los pequeños, ha de volver a recorrer un camino de alguna manera ya transitado. Pedimos a los padres y madres de estos alumnos exigencia y confianza para acompañar a estos chicos y chicas que si no aprenden a hacer las cosas de otra forma van a perder cada vez más proximidad no sólo con sus amigos y compañeros, sino también con el objetivo de obtener un título de graduado en ESO que si siempre fue valioso ahora resulta básico para moverse en un mercado laboral cada vez más complicado y restrictivo.

A nuestro entender el tercer curso de la ESO conlleva un salto crucial: se han adquirido competencias, se a optimizado el esfuerzo, se pueden determinar metas personales que permitan fijar rumbos y determinar las energías a invertir. Las nuevas materias o el manejo de cantidades de información cada vez mayores están en consonancia con las capacidades cognitivas consolidadas a esta edad. En el plano del desarrollo, los que hasta hace nada se sentían pequeños, comienzan a verse grandes y ganan en iniciativa personal, lo que va a representar en ocasiones que choquen con unas normas y unas formas de convivencia que hasta ahora pasaban desapercibidas porque no se las pretendía rebasar. Se trata también en estos momentos de empezar a pensar en el futuro de otra manera: en la formación personal se empieza a acabar lo obligatorio. Esto afectará por ejemplo en pensar de una manera justificada en las elecciones de optativas para el curso siguiente.

Cuarto curso es el fin de la escolaridad obligatoria, es un tiempo de cierre, en el que se adquieren objetivos de etapas y se consolidan competencias básicas, un momento en el que se ve con mayor perspectiva el futuro personal. Muchos habrán dado un salto importante: entrenan, estudian, tienen novia/o y ayudan en casa o tienen un trabajo a tiempo parcial… Se trata de abrir campo para seguir creciendo y aprendiendo (como ustedes y yo sabemos eso es algo que no acaba nunca).

Hace unos años una madre de una chica de 14 años comentaba que lo que sentía con su hija es que debía estar cerca, en la habitación de al lado. Esto era estar próxima y distante a la vez, dejar espacio para que ella construyera sus lugares y realizara sus tareas a la vez que no la dejaba sola ni esperaba que todo fuera a darse bien sin necesitar ayuda. No sabemos si se trata de una imagen universalizable, en todo caso sí que ofrece una propuesta de convivencia y de trato con los chicos y chicas adolescentes que pasan por nuestros centros. Por supuesto la proximidad o la distancia deberán regularse en función de los problemas aparecidos, las necesidades, las posibilidades… y todo ello precisará de un ajuste fino año a año, mes a mes. En la evaluación de estos procesos estamos convocados todos: docentes y familias.